En estas últimas semanas he visto fotos, escuchado declaraciones de amor, he conocido los nombres amorosos con los que se llaman. En pocas palabras la traición en casi todos sus vestidos. Sin embargo si hay algo que me ha causado más shock ha sido saber que no soy a la única que ha mentido. A ella también, a la otra. Ella también debe llorar por las noches, ella también debe estar viviendo un infierno en la tierra. No es que me de pena, pero me quedo pensando que viniendo de un tipo que me dijo que él no quería hacerle daño a nadie, esto se ve como una masacre y ya somos varios cadáveres mal olientes que ha dejado en el camino.
Las cosas no están mejorando. En el momento la situación está peor que nunca. Ha habido charlas y más charlas, momentos de profundo entendimiento, momentos de gritos y reproches, momentos de sosiego y comprensión. Ahora estamos en un silencio, profundo, distante y extremadamente doloroso.
Hace dos días que no sé nada de él. De viaje por negocios, dice. Mi teléfono está en modo silencio. No quiero saber cuando me llama. No quiero contestar. No insiste mucho. Ayer un mensaje y una llamada perdida.
El mensaje simplemente dice que piensa en mí y en nuestro hijo. Pide perdón. Y yo me pregunto y hago un esfuerzo por no replicarle el mensaje: ¿Perdón por pensar en nosotros? ¿Perdón por haberme cagado la vida? ¿Perdón porque a pesar de las oportunidades que le he dado la sigue cagando? ¿Perdón a ver si dicéndomelo muerdo otra vez el anzuelo y lo perdono?
Me duele que a eso se haya reducido su pelea. Me duele ver tan poco esfuerzo. ¿Dónde quedaron los hombres de verdad? Esos que eran honestos y peleaban con garras y dientes por la mujer que amaban o sólo fue una fábula de Holywood que nos hizo creer a nosotras, pobres ilusas, que tal vez teníamos derecho a un hombre así.
Quisiera saber ¿cuándo fue que me convertí en mi propia caricatura? ¿Cuándo fue que me convertí en esta mujer de la que siempre me reí? ¿Cómo fue que pasé a ser la idiota que no sé da cuenta que su marido la engaña durante los últimos 3 años y no se entera?
Porque déjenme contarles quien soy o mejor dicho, tal vez, quien fuí. Fuí una mujer derecha, fuerte, sexy, autosuficiente, poderosa. Nadie me paraba. Nadie me decía que hacer con mi vida. Creí que lo tenía todo, creí en el amor, en el hombre y en nuestra historia. Me equivoqué, me perdí en el camino y me convertí en la antítesis de quién fuí. Soy un fantasma, una sombra patética que grita pidiendo volver a ser quien fue mientras lucha contra las cadenas que la envuelven. Esa fuí, esa soy. Sobreviviendo entre mis obligaciones y las que me impongo para poder levantarme de esta maldita silla y hacer que mi vida cobre algún sentido. Estoy perdida, desesperada, sin norte.
Y sin embargo la pregunta que aún me hago es si todavía tenemos chance...